Con la llegada del calor y el uso de calzado abierto, es habitual que aparezcan pies secos y agrietados, un problema que va más allá de lo estético y que, si no se atiende, puede llegar a resultar doloroso e incluso dificultar el caminar con normalidad.
Por qué aparecen las grietas en los talones
La falta de hidratación de la piel es la causa más frecuente, agravada en verano por el uso de sandalias o chanclas que dejan el talón sin protección frente al roce y la sequedad ambiental. El calzado inadecuado y ciertas alteraciones en la forma de pisar también favorecen la acumulación de durezas que, con el tiempo, terminan agrietándose.
En algunos casos, factores de salud como la diabetes o el hipotiroidismo pueden influir en la sequedad excesiva de la piel, por lo que unos talones muy agrietados de forma recurrente conviene comentarlos con un profesional.
El paso del tiempo también influye: la piel pierde elasticidad de forma natural con la edad, lo que hace que este problema sea más frecuente y más difícil de resolver únicamente con hidratación superficial en personas mayores.
El tipo de calcetín utilizado también influye en la sequedad de la piel: los tejidos naturales que permiten mejor transpiración ayudan a mantener un ambiente menos propicio para la deshidratación cutánea que los materiales sintéticos de baja calidad.
Cuidados básicos para prevenir y tratar el problema
La hidratación diaria con cremas específicas para pies, aplicadas preferiblemente después de la ducha, ayuda a mantener la piel elástica y a prevenir nuevas grietas. Elegir calzado que sujete bien el talón, evitando el uso prolongado de chanclas planas, también reduce el riesgo.
Cuando las grietas son profundas, sangran o causan dolor al caminar, lo recomendable es acudir a un podólogo para una eliminación profesional de durezas y descartar problemas de base que puedan estar agravando la situación.
Evitar el uso prolongado de agua muy caliente en la ducha, que reseca la piel en exceso, es otra recomendación sencilla que complementa la hidratación diaria y ayuda a mantener los talones en buen estado durante todo el año.
Cuándo acudir a un especialista
Si tras varias semanas de cuidados en casa el problema no mejora, o si aparece dolor, sangrado o signos de infección, es momento de consultar con un podólogo en lugar de seguir probando remedios caseros por cuenta propia.
Un estudio biomecánico puede además revelar si el origen del problema está relacionado con la forma de pisar, en cuyo caso unas plantillas personalizadas pueden ayudar a prevenir que las grietas vuelvan a aparecer en el futuro.
Incorporar la hidratación de pies como parte de la rutina diaria de cuidado personal, igual que se hace con el rostro o las manos, ayuda a prevenir la aparición de grietas antes de que se conviertan en un problema doloroso.
Revisar el estado del calzado deportivo con cierta frecuencia, sustituyéndolo cuando pierde su capacidad de transpiración, contribuye también a mantener un ambiente menos propicio para la sequedad excesiva y las grietas en los talones durante todo el año.
Clínicas especializadas como Carlos Lara Podólogo, con consultas en varias localidades de Jaén, ofrecen tratamientos personalizados y estudios biomecánicos para abordar este tipo de problemas desde su origen.